Las Dificultades de Aprendizaje (DA) normalmente se presentan antes de la adolescencia y durante procesos educativos. Estas dificultades interfieren en la asimilación de conocimientos y están detrás de muchos casos de fracaso escolar. La mayoría de alumnos con DA rinden por debajo de su capacidad real (Coeficiente intelectual, CI, entre el promedio de la población).

Por DA entendemos un grupo de trastornos que suelen confundirse entre sí:

  • Problemas escolares.
  • Dificultades específicas de aprendizaje.
  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
  • Discapacidad intelectual límite.
  • Bajo rendimiento escolar.

Podemos ordenar estos problemas según su relativa gravedad:

Problemas Escolares (PE)

Son dificultades leves en el Aprendizaje de carácter inespecífico, limitadas en el tiempo, vinculadas a contenidos y materias concretas, y no a todos los aprendizajes escolares.

Bajo Rendimiento Escolar (BRE)

De moderada gravedad, los alumnos rinden significativamente por debajo de sus capacidades. Estas dificultades afectan a todas las áreas y contenidos escolares en mayor o menor medida.

Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA)

Son dificultades significativas en la adquisición de la lectura, escritura, cálculo y/o razonamiento matemático.

Discapacidad Intelectual Límite(DIL)

Es un retraso grave en el desarrollo que afecta a la persona en procesos y funciones psicológicas que son fundamentales para el aprendizaje y la adaptación. Estos alumnos presentan un CI bajo (70 a 80-85).


Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Se debe a factores personales de carácter grave (alteración neuropsicológica que provoca disfunciones en los mecanismos de control del comportamiento) que frecuentemente se combinan con respuestas inadecuadas del entorno.

Dicho trastorno se compone de una triada sintomática caracterizada por hiperactividad, impulsividad y dificultad para sostener la atención (tanto conductual como cognitiva) que se debe desarrollar en dos o más ambientes, como por ejemplo en casa y en el colegio.

Estos problemas limitan las posibilidades de aprendizaje escolar y las relaciones interpersonales, siendo aspectos clave en el desarrollo del niño.

tdah

  • Efectos

Los efectos de este trastorno en el proceso de aprendizaje son visibles y a menudo graves, debido a síntomas como los siguientes:

  • Se distrae con cualquier cosa y se mueve con exceso.
  • Interrumpe a menudo.
  • Evita realizar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.
  • Deja las cosas a medio hacer y parece no escuchar.
  • No anota los deberes en la agenda y olvida entregar trabajos o lo hace con retraso.
  • Se inmiscuye en asuntos o juegos de otros.
  • Se muestra impaciente, le cuesta esperar su turno.
  • Cuando está sentado, cambia de postura con frecuencia y mueve los pies y las manos constantemente.
  • Relaciones conflictivas entre padres e hijos.
  • Dificultad para jugar o divertirse en silencio o tranquilamente.
  • Le cuesta seguir instrucciones.

Es fácil comprender que, con este tipo de conductas, el alumno tenga dificultades para aprender y que ello no es debido a una falta de capacidad intelectual.

Se estima que entre un 2 y un 10% de la población infantil padece este problema y se da con mayor frecuencia en niños que en niñas. Lo padecen tanto niños como adolescentes y adultos de todas las condiciones sociales, culturales y raciales.

  • Tratamiento

El tratamiento del TDAH con mayor aval científico incluye fármacos, tratamiento psicológico y psicopedagógico y entrenamiento a padres en el manejo de los comportamientos alterados de su hijo. Las intervenciones psicológicas que han mostrado evidencia científica positiva para el tratamiento TDAH se basan en los principios de la terapia cognitivo conductual (TCC).

Estas intervenciones consisten, por un lado, en un análisis de la conducta, identificando los factores que están manteniendo la conducta inadecuada, delimitando las conductas que se desea incrementar, disminuir o eliminar, llevándose a cabo la observación y el registro de éstas, y, por otro lado, en el entrenamiento en técnicas de auto-instrucciones, autocontrol y solución de problemas. Se incluye a menudo el entrenamiento en habilidades sociales, puesto que los niños y adolescentes con TDAH presentan frecuentemente problemas de relación con la familia y con los iguales.

El tratamiento del TDAH debería realizarse de manera individualizada, teniendo en cuenta al paciente y su familia y fijando tres objetivos:

  • Normalizar los síntomas del TDAH.
  • Diagnosticar (y tratar) los posibles trastornos asociados.
  • Prevenir o paliar las consecuencias del TDAH.

Hay una serie de pautas que pueden servirnos de utilidad en nuestra relación con estos niños, mencionamos algunas:

  • Fraccionar las tareas en pequeños pasos, para que el alumno asimile mejor los conocimientos y evitar que se aburra.
  • Fomentar la práctica de actividades deportivas ya que los niños con TDAH necesitan especialmente realizar actividad física.
  • No hacer caso cuando el niño realice movimientos incontrolados o establecer algún tipo de señal con él de modo amigable para que corrija su actitud sin necesidad de regañarle ni avergonzarle, por ejemplo guiñarle un ojo.
  • Elogiar inmediatamente después de que el niño haya hecho algo bien.
  • Colocar horarios y calendarios en zonas visibles para el niño.
  • Incluir en la rutina cinco minutos diarios para la organización del material escolar.
  • Fomentar los premios, en lugar de los castigos.

Con un tratamiento adecuado, los niños con TDAH pueden superar dificultades, aprender a vivir con sus síntomas y a controlarlos bien, mejorando su calidad de vida. Este abordaje repercutirá positivamente en su desempeño escolar ya que facilitará un adecuado proceso de aprendizaje.


Articulo publicado en In Focus Magazine (2014) de St. James Language Center, Sevilla.

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